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Los 5 mejores parques de Barcelona para disfrutar la primavera

Los 5 mejores parques de Barcelona para disfrutar la primavera

Los 5 mejores parques de Barcelona para disfrutar la primavera

Aunque el crecimiento del último siglo ha cubierto de asfalto gran parte del término municipal de Barcelona, aún es posible encontrar espacios verdes que aúnan una gran belleza con una destacada biodiversidad. Ahora es el mejor momento para disfrutar de ellos, y los cinco que presentamos a continuación son los más destacados de la ciudad. Se trata de:

  • Parque de la Ciutadella

    (Ciutat Vella)

El parque de la Ciutadella podría definirse como el lugar donde concluyen los paseos de los turistas que se sienten agotados tras callejear durante horas por el centro de Barcelona. O como el destino familiar ideal para un día sin planes. O incluso como el escenario perfecto para las más variopintas ‘performances’ de música y arte. Y también, como destaca el ayuntamiento, como un museo al aire libre. Lo tiene todo: desde una rica historia y diversos edificios singulares, algunos con casi tres siglos de historia, hasta un patrimonio natural sobresaliente.

Con sus 30 hectáreas, 12 de las cuales corresponden al recinto del Zoo de Barcelona, la Ciutadella no es comparable en tamaño a Central Park ni a Hyde Park. Ni siquiera al Retiro. Pero ello no impide cumpla las mismas funciones de gran pulmón verde en el corazón de la ciudad, rodeado por completo por la malla urbana de asfalto y hormigón. No es un jardín de barrio: es el jardín de Barcelona por excelencia.

  • Jardín de Costa i Llobera
    (Sants-Montjuïc)

Los Jardines de Costa i Llobera, situados en la ladera marítima de Montjuïc, con vistas al puerto, están consagrados a los cactus y otras plantas crasas o suculentas, es decir,  especializadas en almacenar agua para estaciones difíciles. Así que, en cierta manera, el recorrido es un camino lleno de pinchos… pero hermosos.

Debido a la orientación hacia el mar y a resguardo del viento, el parque goza de un microclima muy temperado, sobre todo en invierno, lo que facilita el cultivo de especies propias de ambientes con un clima más cálido que el de Barcelona. Aun así, ello no ha evitado que grandes olas de frío, como las de enero de 1985 y enero de 1987, ocasionaran episodios de elevada mortalidad.

  • Jardín Botánico de Barcelona
    (Sants-Montjuïc)

El Jardín Botánico de Barcelona (JBB) no sigue la estela de los grandes parques botánicos del mundo puesto que agrupa las especies de flora por ecosistemas, en lugar de hacerlo por familias biológicas, y se centra exclusivamente en las regiones del planeta con climas mediterráneos, más las islas Canarias. Por tanto, que nadie espere coloridas flores ecuatoriales o coníferas canadienses cuyas copas se pierden en las alturas. Ni siquiera bellos invernaderos cubiertos. El JBB es territorio de olivos, algarrobos y enebros en compañía de eucaliptos, banksias, aloes, bojes, brezos, adelfas y otras muchas especies adaptadas a los veranos cálidos y secos y a los inviernos temperados. Como en Barcelona, Atenas, Rabat, Ciudad del Cabo, Los Ángeles o Adelaida.

  • Jardines de Pedralbes
    (Les Corts)
  • La historia del Palacio Real de Pedralbes y sus espléndidos jardines empieza con un incendio. En 1875, las llamas destruyeron un edificio señorial del siglo XVIII situado en el llamado Pla de Palau, en la zona marítima de Barcelona, que era la tradicional residencia de los reyes de España en sus visitas a la ciudad, y hubo que pensar en un lugar alternativo.

    La búsqueda se demoró más de lo esperado, pero finalmente se hizo realidad en 1918, cuando el empresario y político Joan Antoni Güell cedió para tal propósito un finca familiar situada en el barrio donde actualmente se ubican los campus universitarios de la Diagonal.

  • Parque del Laberint d’Horta
    (Horta-Guinardó)

El parque del Laberint es el jardín más antiguo que se conserva en la ciudad de Barcelona y sin duda uno de los más populares debido al ajardinamiento con setos de ciprés que le da nombre y también a la tranquilidad que se puede encontrar paseando por él. Joan Antoni Desvalls, marqués de Llupià y de Alfarràs, miembro de una destacada estirpe de militares y cortesanos, compró la finca a finales del siglo XVIII para levantar en ella una lujosa residencia de estilo neoclásico con el amor como eje. En sus orígenes pertenecía al municipio de Horta, que no fue anexionado por el de Barcelona hasta 1904.

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